jueves, 4 de noviembre de 2010

DESCUBREN QUE LOBULO FRONTAL DE AUTISTA NO SE CONECTA CON OTRAS ZONAS DEL CEREBRO


Descubren que lóbulo frontal de autistas no se conecta con otras zonas del cerebro
Una variación genética sería la causante de la alteración en la conexión de las neuronas.
por Alexis de Ponson
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Ampliar No miran a los ojos ni responden cuando se los llama por su nombre. Son las personas que sufren autismo, un trastorno que les impide desarrollar sus habilidades sociales y de conocimiento, lo cual limita sus posibilidades de desarrollar una vida normal.

El origen de esta condición podría encontrarse en la parte delantera del cerebro, específicamente en el lóbulo frontal. Investigadores de la Universidad de California (Ucla) y el Instituto Scripps en EE.UU., descubrieron que una alteración en un gen determinaría que las personas que sufren autismo tengan una menor cantidad de conexiones entre las neuronas de esta zona y las que forman otras regiones cerebrales.

Un tema no menor, ya que el lóbulo frontal es la estructura encargada de dirigir una amplia gama de funciones, como la expresión del lenguaje, el procesamiento de información social y la capacidad de aprendizaje. "Este lóbulo necesita integrar información de múltiples regiones cerebrales, incluyendo señales desde la región subcortical, la cual nos permite procesar información emocional, recompensar y guiar la conducta de aprendizaje", explica a La Tercera Susan Bookheimer, experta en neurociencias de la Ucla y autora del estudio publicado en la revista Science Translational Medicine. La experta agrega que una deficiencia en la conectividad del lóbulo frontal puede tener un efecto devastador.

La clave para explicar este problema se encontraría en una variación del gen CNTNAP2, identificado previamente como factor de riesgo de sufrir autismo. Book- heimer explica que esta alteración genética favorece el desarrollo de más conexiones entre las neuronas que forman parte del lóbulo, pero a costa de otras conexiones más largas con otros sitios del cerebro. "Este es el primer estudio que vincula directamente a este gen con alteraciones en la conectividad del cerebro", dice la investigadora.

El nuevo hallazgo podría ayudar a detectar tempranamente el autismo. "Podemos comenzar a diseñar terapias específicas para balancear el cerebro y moverlo hacia un desarrollo más normal," dice Ashley Scott-Van Zeeland, autora principal del estudio. De todos modos, los investigadores advirtieron que aunque este gen aumenta el riesgo de sufrir autismo, no es capaz de provocar este trastorno por sí solo.